sábado, 15 de marzo de 2014

A LA MILAGROSA VIRGEN, PARA LOS CASOS MÁS IMPOSIBLES Y DESESPERADOS



Señora mía bendita, Santa Madre de Dios.
 
¿Quien ha sido en esta vida mas atribulada,
después de vuestro bendito Hijo que vos?
 
 ¿Quien ha sido más combatida de angustias y penas?
 
¿Quien atravesada del más agudo chillido de dolor?
 
Todas las penas y tormentos
que pasó vuestro piadoso corazón
no solamente os sirvieron
para ser semejantes en el padecer a vuestro hijo
y acrecentar vuestras coronas, sino también
para que os compadecieseis más de los que padecen
y dieseis la mano y sustentaseis
con vuestro brazo poderoso
a los que sumidos en el abismo
de miserias y calamidades,
nos anegaríamos sino alzásemos los ojos a vos.
 
Yo estoy en la hora presente afligido,
las tribulaciones me rodean por todas partes,
estoy cercado de penas,
no tengo en que esperar ni veo cosa alguna
en que estribar ni hacer pie.


El sol se me ha oscurecido,
 todas las cosas me atormentan
y no tengo otro refugio,
ni otra estrella que mirar sino a vos,
en cuyos dulcísimos brazos me echo
y en cuyo fidelísimo patrocinio confío.
 
Se de cierto, que antes
 faltaría el cielo y la tierra,
que vuestro socorro
a los que os piden con humildad y devoción
esperando en vos,
porque cuando las cosas están
más apretadas y más sin remedio,
tanto las entrañas suavísimas de vuestra piedad,
como vuestra poderosa misericordia
resplandecen más,
sanando las llagas incurables,
dando fácil salida a los que humanamente
parecen que no la tienen.
 
Como os suplico que lo hagas en esta,
mi necesidad.
 
(Hacer petición)
 
Amén.



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